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Gibrana Cervantes, Verdad y error (Awos, 2026)

hace 3 minutos
3 min de lectura

 David Cortés


 


Luego de un par de EP’s previos, ¿Cómo pasamos la eternidad? (Mexican Rarities, 2023) y Vórtex submarino (Aurora Central Records, 2024), y una colaboración con Colombian Drone Mafia (Memoria, Ambie-Tón, 2025), la violinista Gibrana Cervantes nos hace llegar su primer álbum, trabajo cuyo eje reside en la tensión entre el azote del ruido externo y la calma interior, centrada y constante.

El origen de la obra, señala su sello discográfico, se remonta a un momento en el que ella buscaba la calma interior en medio del incesante ruido externo y cuestionaba la validez o la posibilidad de la memoria y su percepción, radicalmente cambiante, en relación con la experiencia.

“Blur of memories” el corte inaugural es un tema de carácter impresionista. Aquí, Cervantes toca el violín en las cuerdas y debajo hay un drone, como si fuera una barredora sonora que deja su paso a una atmósfera electrónica con movimiento de vaivén e inclina la composición a un tono de lamento cuya intensidad se hace mayor poco a poco y crea en el escucha una imagen de un horizonte nebuloso, previo a una tormenta y que difumina los recuerdos, los borra.

Cervantes cuenta que “muchas de estas obras surgen de imágenes, recuerdos y sensaciones que me han acompañado durante años. Me interesa la difuminación entre lo que realmente sucedió y lo que el tiempo transforma”. Probablemente de esa colección de imágenes y recuerdos de los cuales habla su autora, nace el tono evocativo que presentan algunos de los temas de Verdad y error, como “Voces que no vuelven”, donde el tono es triste, de pérdida y por momentos de una ira terrible por la furia que se desata en el último tercio de la composición.

“Playas” es otra evocación, pero insisto, hay un tono oscuro, de lamento, una sensación de añoranza por una geografía no visitada hace rato o por la extinción de esa imagen en la memoria. “This / Keep” es una hermosa composición; en ella, Cervantes ataca otra vez las cuerdas de su instrumento y las hace acompañar por una sutil atmósfera en el fondo que, al incrementar su volumen, lleva al violín, mutiplicado, a crear una polifonía de cuerdas.

“El violín en este álbum -comenta Gibrana-, no suena como un instrumento limpio. Lo proceso, lo repito, lo distorsiono y lo multiplico hasta que empieza a sentirse más como un recuerdo que como una melodía. Algo borroso, cambiante, difícil de aprehender”.

“What are you crying about” cierra Verdad y error y es un corte en donde la violinista se acerca más a los sonidos de una música contemporánea y es tal vez el ejemplo más claro en donde busca “desviolinizar” el violín, aunque en el proceso, paradójicamente, este se fortalece y extiende, mediante drones, ese velo que impide distinguir íntegramente la realidad.

Verdad y error es un trabajo producto de la madurez. Es una obra que hace ver sus producciones anteriores como bosquejos, mientras aquí su personalidad ha aflorado cabalmente. Hace ya algunos años que la violinista reside en Berlín y esa nostalgia, esa perdida de la claridad de los recuerdos se relaciona con eso. La vida en otras geografías implica aventura y aprendizaje, pero también distanciamiento y olvido, es una lucha entre el aquí presente y el allá evocado, la verdad y el error que dan título a la placa.

 

 

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