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Lapilli, Sbatax + Gross (Relative Pitch Records, 2026)

hace 10 minutos
2 min de lectura

David Cortés


 


Sbatax es un dueto conformado por Bertrand Denzler en el sax tenor y Antoine Gerbal en la batería que ha trabajado conjuntamente a partir de 2011 y grabado varios discos; ambos también coinciden en el ensamble Onceim. En Lapilli se reúnen por primera vez con Jean Philippe Gross, músico y compositor más enfocado en la música electrónica y fundador del sello Eich y quien ha colaborado, entre otros, con Jerome Noetinger.

Lapilli es un álbum devastador, Gerbal abre y rápidamente gana velocidad y Gross, casi a la par, suelta uno de  sus sonidos que interfieren, algo que hará a lo largo del corte  y luego  finalmente entra el sax de Denzler.

Esta primera incursión, que da título al álbum, es una demostración feroz de velocidad y repetición, de un free jazz-punk propulsado por la batería, el diálogo de esta con el sax tenor y las constantes intromisiones, a veces cercanas al noise, de Gross. ¿Cuánto tiempo puede durar semejante demostración de intensidad, tal despliegue de energía?

Gerbal es incansable, un golpeador intenso de su instrumento que pone a prueba su resistencia física porque cobina fuerza y rapidez. Cuando Denzler calla, Gross aprovecha para convertirse en el instrumento “melódico”, pero lo hace mientras Gerbal explora cada uno de los recovecos de sus tambores y no deja superficie sin explorar. Denzler, si bien no toca durante todo el “set”, cuando lo hace es volcánico y se hace escuchar con intensidad. “Lapilli” dura más de 30 minutos y en ellos no hay tregua, ni un asomo de un respiro, es una carrera de velocidad, pero no es un trayecto en línea recta, por momentos la ruta se desdibuja y toca a alguno de ellos reensamblarla, pero incluso en esos momentos, no hay pausa, todo se hace en el momento, al instante, lo que dota a este track de una vitalidad extra, si es que esto es posible, dada la adrenalina desplegada desde el comienzo.

“Tephra”, el segundo tema, no varía un ápice en su “formula”. Gerbal nuevamente tocará de principio a fin, mientras Gross y Denzler intercalan su intervenciones, pero ninguno ceja, todo es intenso, estamina pura, una explosión expansiva de 20 minutos.

Al final, dado el intenso despliegue de energía, la pregunta es si al final el baterista Gerbal permanece vivo o requiere de pronta asistencia para proseguir con vida.

Lapilli es una puerta a la aventura, no pase de frente ante ella.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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