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Cabeza Hermética, Cabeza Hermética (Independiente, 2026)


 

David Cortés

 



Cabeza Hermética es un trío integrado por Carlos Greko (saxofones y voces); Elías Ramírez (baterías y voces); y Liat Baar (bajo eléctrico), quienes se han reunido por su gusto por la música de Hermeto Pascoal, fallecido en septiembre de 2025, pero que puestos a trabajar en ello, encontraron una alquimia que los llevó a formar este proyecto que si bien nace como un tributo, en el proceso ganó vida y fisonomía propias.

Cuenta el saxofonista que la idea “surgió hace ya un tiempo cuando quise sonar con personas que gustaran no sólo de la música de Hermeto y que le tuvieran un gusto más profundo, ese que uno le guarda a quienes guían o guiaron a un entendimiento en la música”.

Inicialmente, el trío comenzó con Batukaz Torres (Punta Diamante, Malaria Dancing Club), Rodo Ocampo (La Kóryma, Sesión Libre Trío) y el propio Greko y aunque ensayaron y grabaron algunos temas, luego de un tiempo dejaron languidecer el proyecto. Se cerró con ello la primera temporada.

“Para la siguiente temporada -dice Greko- sólo se me ocurría un maniaco, igual que yo, con el cual podríamos hacer sonar la música de Hermeto. Para ello invoqué, haciendo un ritual quimbandeiro, a Elías Ramírez, con quien también toco como Remedios, un dueto más de ‘improcábula’, aunque aquí habría que montar algunos temas. Tocamos un rato a dueto, en lo que afianzaban los temas y pasado un tiempo se le ocurrió invitar a su amiga Liat Baar en el bajo. Ambos coincidimos en que era una buena idea pues había un hueco espectral que necesitábamos llenar”.

Liat Bar es una bajista formada en los escenarios de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Tenía 25 años y dos hijos cuando empezó a tocar y no ha habido género que no haya explorado: blues, rock, jazz, ritmos folclóricos del mundo, entre otros. En 2024 se mudó a la CDMX y se le puede encontrar, por ahora, en Rancho Cósmico, proyecto de rock psicodélico con una carga lírica existencial; Fania y La Rebelión Rumbera, y La Calle Mata.

Elías Ramírez, por su parte es, además de baterista, productor y realizador audiovisual. Su trabajo ha quedado asentado en Punta Diamante y actualmente forma parte de Malaria Dancing Club, con quienes ya lanzó un disco. También toca en Rancho Cósmico e Hilo. Además es responsable de las Sesiones Manglar, punto de encuentro para proyectos musicales diversos que, además, funciona como estudio de grabación.

Cabeza Hermética a puesto a circular un EP en donde no solo hay música de Hermeto. El disco abre con “Improvisación 1”, track que, pese a lo que indica su nombre, parece compuesto, como si los tres hubieran pensado en una misma composición de Hermeto y sobre ella construyeron este tema perlado con un poco de calor y funk.

“Nubes” es una composición de Pascoal y en un inicio pensé ir a la original para advertir los cambios introducidos por Cabeza Hermética, pero desistí cuando comenzó a girar la música. Aquí, el sax soprano de Greko, el bajo con un sonido profundo de Baar, y la batería se escuchan majestuosos y los tres, al llegar el 1’30”, se desbocan y entregan una versión de funk-samba tan ardiente como un pedazo de carbón al rojo y que remata la voz, mitad exultante, mitad ritual de Greko.

Increíble que la música de Pascoal no tenga más proyección en nuestro país. Dice Greko que, además del factor mercadotécnico, hay “otro que tiene que ver más con la música en sí. La música del alagoano, es al mismo tiempo simple y compleja, tradicional y novedosa, esta serie de contradicciones aparentes generan un efecto en el escucha, que a veces a primera instancia no le gusta, pues la armonía es compleja, hay temas intrincados, sonidos de animales, cambios súbitos de intención, uso de sonidos ‘no convencionales’ (como el solo de barba jajaja), etc., y estos elementos a cierto tipo de escucha le generan escozor”.

“Improvisación 2”, es el tema más largo del disco y en él hay una atmósfera salvaje y conforme avanza se troca en algo hipnótico, rápido, como si fuera un baile de capoeira a gran velocidad; después descenderá, abandonará la velocidad, pero no el toque enigmático y misterioso. La composición siguiente es “Xochikozcatl”, de la autoría de Greko, y es un tema imbuido con el sabor de la fiesta, con tintes de samba, bossa nova, pero roto a la mitad por el verbo de su autor que, al ser improvisado, le resta cierta fuerza e impacto, aunque después lo recupera y lo convierte, a mi gusto, en uno de los mejores tracks de este disco.

“Agasar’in balini” el tema con el cual cierra el álbum, es una versión a una melodía folclórica turca y termina por convencerte de la capacidad de estos tres para sacarte de tu entorno y llevarte con su música a otras regiones. Aquí, la música es como un melisma, una oración que se hace bajo los preceptos devocionales y luego se abre a esa vertiente folclórica que huele a tierra, a zona no urbanizada y en donde el sax de Greko brilla porque sin duda en la música de ese país, los alientos tienen gran peso.

Para la bajista Liat Baar, “Cabeza hermética ha sido un espacio cómodo de exploración de temas e improvisación, siento que nuestro compañerismo influye mucho en la música que hacemos juntos”. Elías Ramírez, por su parte, comenta que el grupo “es un lugar donde puedo no tener escrúpulos y eso me hace sentir feliz y pleno. La decisión de grabar se dio por querer plasmar el trabajo que habíamos hecho durante los meses de febrero a mayo antes de que hiciera un viaje y como iban a parar los ensayos, fue desear imprimir el sonido

de una etapa del grupo. La portada la escogimos al revisar el trabajo de Pauz Peralta mientras escuchábamos las mezclas de los tracks y esa imagen nos atrapo y nos viajó”.

Cabeza Hermética es una invitación a acercarse a la obra de Hermeto Pascoal, músico íntegro para quien la música era universal y por tanto asequible a todos. Esta Música Universal que si bien no quedó plasmada en un documento único, surge de un manifiesto y de sus declaraciones en diferentes medios y a lo largo de su vida, mismas que sintetizaron él y sus músicos cercanos en su casa de la comunidad de Jabour que, de 1981 a 1993, funcionó como una escuela viva donde su grupo asimilaba y transcribía su método.

Algunos de esos principios son:


La armonía es la madre de la música, el ritmo el padre y la melodía o tema es el hijo.

Música Universal es mezclar sin prejuicios, mas con buen gusto.

El buen gusto no se aprende en la escuela.

Todo es sonido.

Ser Músico Universal es amar, crear, imaginar e inspirarse de los sonidos de la naturaleza.

Música Universal es todo lo que existe. Son todos los mundos. Es la vida.

La Música Universal es alimento para el alma.


Pascoal rechazó tajantemente el complejo de índole industrial montado alrededor de la música y, dice Greko a manera de conclusión: “Un dato curioso es que el viejo brujo dejó escrita una carta en la cual manifiesta que su música puede usarse libremente sin que lleguen los delincuentes trajeados a querer su mochada por algo que no les pertenece. Su música es libre, eso me parece algo muy admirable, muy humilde, de resistencia. El día que sí realizamos un verdadero homenaje fue cuando murió el Brujo Sónico. Tocamos en Voltaje (ex venas Rotas, allá en la calle de Medellín) e interpretamos varios temas como ‘O ovo’, ‘Tacho’, “Menina ilza”, de forma muy abierta, dándole rienda suelta a la improvisación y el fuego del momento. De hecho tengo grabaciones ya procesadas de ese concierto y estamos en vistas de sacarlo, al menos de forma digital”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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