Cabezas de Cera Metaensamble (Independiente, 2026)
- David Cortés

- 23 jun
- 3 min de lectura
David Cortés

Hace poco más de un año, Cabezas de Cera ofreció un pequeño concierto en el cual estrenaron nueva alineación, nombre (Metaensamble) y dotación instrumental. Armados de los instrumentos metálicos fabricados por Franciscos Sotelo, el quinteto comenzó a trabajar, primero con presentaciones en diversos foros en donde afinaron paulatinamente las composiciones que ahora presentan en su disco debut.
Para evitar confusiones, el nombre oficial de la agrupación es Cabezas de Cera, Metaensamble y este disco epónimo abre con “Al alba” y lo hace con el frotamiento de cuerdas y la generación de “ruidos” que ganan en volumen, para culminar en la apertura de un sonido gentil y amable al escucha, con inclinaciones folk, casi pastorales, para luego “reventar” en un festín de cuerdas acompañado de las percusiones de Francisco Sotelo.
El disco posee un matiz orgánico a pesar de haberse construido con los instrumentos metálicos creados por el percusionista y que debutaran, aunque no en conjunto, en Metalmúsica, la tercera placa de CDC. El comienzo renovador, espontáneo y fresco del quinteto prosigue en “La otra orilla”, corte más lento y en donde se aprecia de mejor manera no solo la interacción lograda, sino los diferentes colores de cada uno de los instrumentos (la gravedad del charrófono, las pulsantes cuerdas del tricordio, el festivo toque de la jaranita prisma) tocados por la alineación que desde sus comienzos diera vida a esta nueva encarnación: Leticia Garcia ( tricornio), Braulio Navarro (jaranita prisma), Jorge Jacome (charrófono), Francisco Sotelo (bicéfalo, tambor kitai, kalimba y percusiones) y Mauricio Sotelo (jarana prisma).
“Danza para el fin del invierno” es cinemática, desde su comienzo el escucha sentirá como si ante sus ojos se desplegara una película de cuadros campestres perlados de blanco. No sé si en esta incursión quepa la etiqueta de rock para clasificar la música de la agrupación, tal vez el espíritu esté allí, pero las sonoridades hablan de otras influencias y, por ejemplo, “Ojos de jade” remite, en su inicio, a lejanas regiones, desoladas, amplias, para luego dinamizarse, pero sin abandonar esos páramos en donde la paz reina a sus anchas. Por su atmósfera, por lo que transmite, por las imágenes que seguramente generará en el escucha, se trata de uno de los mejores cortes de esta placa.
Una producción firmada por los hermanos Sotelo siempre es un viaje y este prosigue con “Metaludio”, track que puesto a la mitad del disco, es una invitación a la contemplación; sin embargo, perderse en ese ensueño creado puede hacer que usted pase por alto los ricos matices que se generan entre el ensamble en donde algo aparece de experimentación y de disonancia, pero tan bien integrado que no se escucha chocante ni impele al rechazo; además, las voces contribuyen a sacarnos del lugar que habitamos y tal vez ese sea una de las principales cualidades de este disco, proponer una serie de imágenes auditivas a las que usted le puede poner las imágenes que desee.
“La tribu de bronce” es un corte breve, con un comienzo misterioso y que en realidad funciona como una transición para llegar a “Metalfonía 2.0”, track apresurado por el tambor kitai, acompañado del charrófono que parecen evocar un pasado y al que luego se unen los otros instrumentos que comienzan a pintar un cuadro en donde por momentos aparecen ciertos tonos de música de concierto, aunque el todo tiene un tinte folk, muy mexicano. (A veces sería ideal que la música llevara un subtítulo que permitiera identificar al instrumento que la hace).
“Animismo molecular” es, como “Ojos de Jade”, una de esas composiciones capaces de transportarlo a uno a lugares distantes, desconocidos y aunque luego de ese inicio de tintes misteriosos la composición se dinamiza, lo que “pinta” el corte está lejos del sitio, cualquiera, que conocemos. “Tuyyoro” es lo más cercano a world music de este disco y es la voz la que transmite de forma más contundente esa sensación de estar fuera de esta ciudad. El final del trayecto es un reencuentro con el pasado, una versión al tema “Indomable”, aparecido originalmente en Metalmúsica, aunque aquí vestido con nuevo ropaje, tal vez menos exultante, pero sin perder solidez ni contundencia; tal vez se extraña algo de fuerza primigenia, pero en esta versión ganó profundidad.
Cabezas de Cera Metaensamble, es un disco rico en matices; en vivo adquiere cuerpo, mayor volumen, su belleza se agiganta; pero la grabación siempre nos recordará que es el nuevo paso de una carrera que brillará todavía más a futuro. Créanme
¿Progresivo, fusión, música del mundo? Algo de todo eso encontrarán aquí.
Cabezas de Cera Metaensamble se presenta el sábado 27 de junio en el Multiforo Alicia (Eligio Ancona 145, Col. Sta. Ma. la Ribera), 20:09 hrs. Invitados: Etnokam y Eblen Macari.



Comentarios