Ecos de la Tribu de Lindavista
- David Cortés

- 5 dic 2025
- 4 Min. de lectura
David Cortés
Frolic Froth, House of Cobwebs (Ego Records, 2025)
Frolic Froth es un trío de gamberros que, en la segunda mitad de los noventa del siglo pasado, irrumpieron con un sonido sicodélico, pesado, denso y macizo como una losa presta a sepultarte. Era un sonido que apenas necesitaba de un chispazo para tornarse abrasivo y si bien contenía algunos pasajes reposados -los menos-, inevitablemente terminaba en conflagración total.

Jorge Beltrán (guitarra), Víctor Basurto (bajo) y Arturo López (batería) habitaban en la Colonia Lindavista, del todavía Distrito Federal, a finales del siglo pasado y formaron parte de diversos grupos (Caramelo Pesado, Loch Ness, Not Parking, Smoke the Century Awake), una escena endémica a la cual bauticé como La Tribu de Lindavista (El Otro Rock Mexicano, Grupo Editorial Tomo, 2017).
Sin duda, esta tribu generó una cauda sonora entre cuyos máximos representantes citamos a Loch Ness, Humus -todavía en activo- y Frolic Froth, que cuando traspasaron los límites de su colonia, se revelaron muy influyentes en la escena mexicana del doom, sludge y sicodelia del presente siglo.
Frolic Froth tuvo una vida corta en la cual grabaron un par de discos Ouroboros (Nuggetphase, 1996) y Eponymous (Nuggetphase / Smogless Records, 1997) suficientes para establecer un culto e irradiar influencia en los interesados en una faceta de los sonidos extremos. No obstante hacer su música en México, los discos encontraron interesados en editarlos fuera del país y la aparición de House of cobwebs, recientemente lanzado en Suecia, aunque grabado en 1996, así lo comprueba.
Si bien en el interior de la funda doble del disco aparecen listados tres tracks (“Via Purgativa”, “Via Illuminativa” y “Mother Sky”), “Mother Sky” quedó fuera, una lástima porque su versión al clásico de los germanos de Can es bastante afortunada.
“Via Purgativa” es de un comienzo espeso, áspero, pesado y de pronto comienza a girar; batería y bajo se entrelazan, tienden una superficie sobre la cual se desliza la guitarra de Beltrán. Detrás de los tambores, López golpea con fuerza, se repliega cuando la música hace lo mismo, incluso guarda silencio, se prepara para la siguiente acometida que inicia en cuanto la guitarra se torna violenta y marca el comienzo de una nueva hecatombe, precedida por una rápida parada.
“Via Illuminativa” inicia con un riff donde la guitarra se encargará de dirigir a la “tripulación”, con una base rítmica que tiene algo de funk pervertido. Es una base persistente, hipnótica, cuya presencia es tan fuerte que contrasta con la guitarra que hilvana una melodía con pocas notas y la reitera machaconamente. Hay cambio, movimiento en espiral, Beltrán deja esa línea melódica, las guitarras se duplican, se tornan ácidas, suenan más sicodélicas y la sección rítmica también se mueve, aunque imperceptiblemente y en esas incursiones que hace la guitarra, luego de la mitad traza una atmósfera de tintes orientales con las que cierra el corte, uno de los mejores cortes no solo del disco y de la trayectoria de Frolic Froth. Con un poco de hipérbole, es uno de los mejores tracks que se han hecho de este género en nuestro país.
Humus, Tus oídos mienten (Las Dunas Records, 2025)
Esta es la reedición de la primera grabación de Jorge Beltrán -editada originalmente en vinyl- en donde él toca todos los instrumentos: guitarras, bajo, teclado, batería y percusiones. El primer corte, que da título al disco, es una exploración cósmico-sicodélica salpicada con sonidos que parecen de sirenas. Es apenas una introducción, porque luego se entra a un espectro sicodélico donde se desata la guitarra ácida. Beltrán trabaja como si fuera un collage, se apoya en cajas de ritmo y crea en una sola “banda” distintas frecuencias, atmósferas dementes. “Ateneus” tiene un sabor a blues con reminiscencias del primer Pink Floyd. En “Los freaks de James” flota un espíritu sicodélico. A pesar de los cuatro tracks usados en la grabación, Beltrán dobla las guitarras, crea melodías paralelas, emplea efectos, todo ello con una imaginación libre y desbordante.

“Dragones nocturnos” abre el lado dos, y es uno de los mejores cortes con esa guitarra abluesada y mucha distorsión que se liga a “Alas despojadas” que sirve como transición a la frenética “Smogless 240” con unos abruptos cambios de tiempo y atmósferas: de lo espeso a lo turbio, a lo melódico y tranquilo. “Restauración”, el track que cierra el disco, es una composición muy importante en la vida de Beltrán, porque según él, “le ayudó a restaurar su confianza” y es un tema más tranquilo, con una atmósfera espacial, pero sin llegar a la demencia de las anteriores composiciones, aunque surcada por la guitarra ácida que solea a placer.
Esta reedición, en vinyl rojo, incluye un sencillo con cuatro composiciones en total, tres de ellas muy breves, las cuales pertenecen a la época. y de ellas, la mejor es “Honey hangover”. De estas cuatro composiciones dice Beltrán: “Son rolas inéditas que se me ocurrió que se podrían agregar cuando hubiera una reedición de Tus oídos mienten. Pertenecen a sesiones posteriores al álbum y son las últimas en solitario por un tiempo, porque lo que siguió, el segundo álbum, ya fue con Víctor Basurto”.



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