Fernando Garrido, Retorno (Prog Esencia, 2025)
- David Cortés

- hace 2 días
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David Cortés

Fernando Garrido es un pintor de importante trayectoria -varias de las portadas del sello Prog Esencia son obra suya- y en la década de los setenta fue tecladista de Tercia, una agrupación de corte progresivo sinfónico que, como otras bandas de la época, no pudo plasmar su música en una grabación, a pesar de que Discos Orfeón se interesó en ellos, pero al no encontrar cómo vender su música, decidieron no arriesgarse. (En 2021, él grabó siete composiciones escritas en los setenta, mismas que fueron lanzadas en un álbum con el título de El viaje, bajo el sello Progresivo Mexicano.)
Retorno, su regreso a la escena de la música -a la que nunca ha dejado de estar unido como diletante-, es un disco conceptual, una historia bordada exclusivamente con sonidos electrónicos (Workstation Korg Krom). Se lee en el booklet que acompaña al disco: “… esta obra se puede considerar un tanto conceptual, EL RETORNO, un viaje entre un mundo ideal, la creación del universo y el recorrido entre la ignorancia y la luz de la razón… El retorno a las raíces y la esencia, el Retorno del Ser que siempre seremos y alguna vez perdimos y olvidamos, pero que sí puede retornar”.
“La idea de un mundo ideal”, el corte inaugural, con sus efectos de aves y otro tipo de fauna, crea una imagen pastoral, pero “La fiesta de la creación” es, efectivamente celebratoria, con un desarrollo muy dinámico y un despliegue rimbombante de los teclados que retrata el gozo de ver surgir algo nuevo. “Evolución” es más frenética, rápida, con cierto sentido de urgencia, de una construcción que se desarrolla natural, aunque aceleradamente.
Una característica encomiable de Retorno es que los títulos reflejan muy bien el espíritu de la música. Si Garrido es mejor conocido por ser un gran pintor, este talento lo lleva también a la música que es verdaderamente descriptiva.
“La bóveda celeste” es tranquila, busca transmitir un poco de paz y calma después del vértigo del corte anterior. “Los demiurgos” es una composición dividida en cuatro movimientos y cada uno de ellos, como era de esperar, está bien descrito sonoramente, del encumbramiento del poder en “El poder y la gloria”, a la muerte final de “Ceremonia y sacrificio”.
“En la noche de los tiempos” es contemplación, una mirada al firmamento tal vez, pero más allá, buscando escrutar en todas las épocas. “Fiat lux” (latín para que se haga la luz), es un nuevo alumbramiento, un redescubrimiento luego de ese atisbo a la noche de los tiempos, un llamado a la renovación. “El retorno” es el corte que cierra y resume, de alguna forma, el concepto del álbum: la idea conceptual de un mundo, la creación de este, su desarrollo y evolución, hasta llegar a un estado de corrupción, para finalmente encontrar la renovación (“Fiat lux”) y alcanzar el regreso no al mismo lugar, sino a un estado superior.
Un debut en solitario muy recomendable y un recordatorio de que el rock progresivo en México se encuentra muy vivo.



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