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Fryturama, 33 (Independiente, 2026)

David Cortés

 




A principios de 2019, Arturo Tranquilino y Fryda Magaña se juntan para dar vida a Fryturama, grupo que debuta con el EP Transparente (2019) y al año siguiente lanza su primer álbum: El mutante más lindo. La dupla hacía algo que estaba a medio camino del pop y el ruido a la manera de un Sonic Youth, por mencionar un nombre, tal vez apresuradamente.

La dupla hacía canciones, cierto, atípicas, pero canciones, e incluso en la música de esas primeras producciones estaba bañada por pasajes melódicos, lumnosos y a veces cercanos al dream pop. Desde entonces Fryturama ha cambiado, su metamorfosis si bien gradual -aunque a veces de un disco a otro el cambio es más radical- los ha llevado a convertirse en una dupla mucho más experimental, oscura y allegada al noise y el ambient. “Todo es muy diferente -dice Tranquilino Ortiz-. Nuestro sonido cambia todo el tiempo. Es más una exploración musical, que una repetición de canciones y estilos”.

Recientemente, Fryturama lanzó 33 -el nombre, dicen, es un número mágico que estuvo muy presente en la grabación-, álbum grabado en vivo, producido por ellos en su estudio Ruidero y en donde utilizaron sintetizadores, cajas de ritmos, pedales de efectos, guitarras, bajos, nuestras voces y, añade Ortiz,  “grabaciones de campo que fuimos transformando en nuestras samplers hasta crear sonidos únicos”.

“Alma vieja” es el corte abridor, track largo cuyos sonidos iniciales se vuelven un drone; la voz de Magaña recita la letra, se convierte en un loop, ella misma se hace coros y estos se vuelven etéreos mientras el sonido arriba en oleadas y crea una agradable sensación de flotamiento y relajamiento. Es una oda de ambient a veces con tonalidades dark, “interrumpido” por notas de la guitarra o una ola mayor de ruido que es una parte más de este paisaje sonoro.

“Dijo algo que me volvió loca” es más experimental, la voz de Tranquilino es como la de un “loco” callejero que anuncia el fin del mundo sobre una cama de sonidos electrónicos En “Quiero ir y no quiero ir”, un beat nodriza, grave, pulsante, convoca a otros sonidos más agudos y disonantes que le sirven a Frida de alfombra para entonar una canción perversamente angelical, porque debajo de ella está escondida la maldad y en donde Tranquilino esparce algunas notas, feedback y el tono de los electrónicos se intensifica.

“Cómo aprender a despedirse”, si tomamos en cuenta los temas anteriores, es tenue, tranquila, lenta, podríamos incluso calificarla como una balada. “Anómalo”, el corte siguiente, prosigue el tenor insturado anteriormente, pero su tono es más enigmático, misterioso, incluso premonitorio. La composición raya en la media hora y sobre ella Frida narra una historia, repite algunas frases en segundo plano y con eso forma un loop. Muchos sonidos se despliegan aquí y la música viaje por páramos a veces sicodélicos, otra veces encalla en el ambient; es un gran tapiz en donde concurren muchos elementos y perlado por esos sonidos únicos que mencionó antes Ortiz.

Antes de la mitad, el corte se fragmenta y toma un cariz más experimental, deja ese toque enigmático y la voz, junto con un golpe repetitivo, le imprime algo de angustia porque en este trayecto “aparecen” sonidos que aumentan la sensación de misterio un minuto para luego decantarse por el noise, crear una agónica polifonia de voces y caos que cede para derivar a un ambient dark salpicado con pequeñas dosis de noise. Tremendo corte para el cual se recomiendan audífonos.

 “Si me lo merezco” es más rockera, pero como la grabación suena muy sucia a propósito, se siente difusa, aunque los elementos que le dan su definición están allí. Definitivamente nunca será un sencillo y menos un éxito, pero tampoco era esa su intención. “Despacio que llevo prisa” cierra 33 y es una coda a piano y suspiros, tal vez el mejor colofón para un trabajo arriesgado y que lograron llevar a buen puerto.

Fryturama gusta de transformarse, han mostrado desconocer las fronteras, ganas de evolucionar y lo han conseguido en 33, álbum que, sin duda, es de lo más logrado que han hecho hasta ahora.



Fryturama se presenta el sábado 25 de julio en Kubo, Felipe Carrillo Puerto 96, Coyoacán. Comparten cartel con Nimrock11 y Concepción Huerta.

 

 

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