Dr. Fanatik, leyenda del subterráneo nacional (Primera parte)
- David Cortés

- hace 7 horas
- 7 Min. de lectura
David Cortés
La década de los setenta, favoreció el nacimiento de algunas agrupaciones para quienes lo estrambótico parecía una meta; hacían una música que se inscribía -o eso decían ellos- en el rock, pero en realidad no sonaba a eso. En un contexto como el mexicano, actitudes semejantes eran francamente irreverentes y recibidas con la incomprensión de una mayoría.
Utilizar seudónimos era bien visto, incluso chic y en ese concurso no declarado, las palmas se las llevaban los integrantes de Como México No Hay Dos, extraño combo surgido de la delirante mente de Jesús Bojalil (qepd, aka Capitan Pijama) que solían presentarse anualmente en la hoy desaparecida librería El Ágora.
Uno de esos personajes era el Dr. Fanatik (Arturo Fagoaga fue su nombre de pila) quien luego de su paso por Como México No Hay Dos, en donde se decantó, como toda la banda, por la música experimental y la improvisación, viró en la década siguiente a las aguas menos turbulentas del tecno pop.

En ese decenio, la imaginación del Dr. Fanatik alumbró bandas con grandes nombres (Cabeza, Manola Elegante, Chula-Chula Chaqueta, Dos Fotos y Tu Acta de Nacimiento, La Suciedad de las Sirvientas Puercas, Matrimonio Gay, Groovy People and the Love Freak) y la lista de músicos con quienes colaboró entonces no solo es amplia, en ella se encuentra lo más granado de los exponentes de la música de vanguardia de ese momento.
A finales de los años setenta, principios de los ochenta, Dr. Fanatik coincidía en reuniones y casas de amigos con Lorenzo “El Pollo” Lagrava, quien fue invitado a participar en una única presentación con Decibel, la cual tuvo lugar en la Sala Chopin en 1980. Un día Fanatik y “El Pollo”, cuenta el último, decidieron “armar un happening componiendo canciones de pura voz, sin micrófono y con una guitarra de palo, de ahí salió la idea de armar un grupo. A partir de eso comenzó a desarrollarse la historia”. Aunque la mistificación popular identifica a Dr. Fanatik como el inidviduo y no como el grupo que en realidad es.
Fue en 1994, durante la grabación de Martes hoy, martes mañana…, editado en 1997, cuando nació oficialmente Dr. Fanatik, el grupo. Cuenta Lagrava: “Las presentaciones que habíamos tenido como performance, siempre se caracterizaron por contar con diferentes nombres e invitados. Con la llegada del primer álbum, decidimos simplificar y resumir el concepto por el nombre que más ubicaba la gente y ese era, sin lugar a dudas, el de Dr. Fanatik. Así fue como un personaje se convirtió en el nombre de un grupo. De hecho, para darle continuidad al proyecto, antes de la partida del Doc, nos presentamos como Dr. Fanatik Project, ya sin la participación de él en escena”.
No obstante la larga lista de invitados que han colaborado con Dr. Fanatik, la base de la banda la conformaban Fanatik y “El Pollo”. Acerca de esos años formativos, dice el bajista: “Hubo algunas alineaciones en donde yo solo participé como invitado, como fue la célebre, pero efímera, Suciedad de las Sirvientas Puercas, así como otras con El Capitán Pijama bajo el nombre de Groovie People and the Love Freak. Hubo otras en donde el Doc se presentaba solo, o casi solo, con el temible Lic. Goyo Choreño. Imagínate cuantas cosas deben haber pasado desde que nos presentamos la primera vez Charly (Carlos Robledo), el Doc y yo en 1980 como Manola Elegante. Fueron muchos años y han sido muchos invitados hasta la agrupación final con Alan Bengoa y Carlos Monroy”.

Las primeras producciones de Dr. Fanatik (Martes hoy, martes mañana… (Independiente, 1997), Ella es una santa (Fanatik Records / Opción Sónica, ____) y Spirit underground (Fanatik Records / Opción Sónica, 2002) se caracterizan por incluir canciones, todas ellas de letras irreverentes, caústicas, mordaces, un festín de frases de lo que hoy sería considerado incorrección política: (“Santa dolorosa de manos preciosas / que cuentan celosas, un rosario negro / de penas, angustias y tribulaciones / Yo beso tu frente, llena de locura / y tomo tu cuerpo, lleno de lujuria” [“Vende tu alma”]; “Mira su cara, mira su falda / su pelo espantoso está / sus chichotas ya le cuelgan, / y si baila hasta vueltas le dan” [“La loca”]; “Nadie tiene los huevos tan grandes / Ultraman. / Desde Asia viene para ti / Ultraman. / Nadie tira putazos tan fuertes / Ultraman”, [“Ultraman”]).
Sin embargo, luego de Spirit Underground, Dr. Fanatik cambió la dirección y en su siguiente producción, Metamorfosis (ExTeresa Arte Actaul / Fanatik Records, 2005), se decidió hacer una obra completamente instrumental. Es un álbum doble que podemos inscribir en una veta rockera, fusionada con algo de techno y toques experimentales o atípicos (“El mutante”, “La substancia”, “The machine”). También encontramos pasajes con ganchos melódicos (“México City”), atmósferas y tonos cinemáticos (“Red Sodoma”, “El taller del diablo”, “Tormenta marciana”, “Forever”), temas con ciertos resabios progresivos (“Naufragio”) y versiones instrumentales de canciones aparecidas previamente (“Spirit underground”). Hay cortes cercanos al ambient (“Mar de Cortéz”) y otros que se nutren de la electrónica y el minimalismo (“Ariman”, Tokyo”).
Lorenzo Lagrava habla acerca de la transformación: “El trabajo con el Doc, siempre se caracterizó por la búsqueda de nuevas experiencias y propuestas creativas, que no solo fueron musicales, también incluyeron video y cine y, en su caso caso, su propuesta fue también pictórica. Durante los primeros años en el estudio juntamos mucho material instrumental y de ahí se empezaron a generar los temas cantados por otras artistas: Ulalume, Elizabeth Scott, Adriana Diaz de León, Zu, Merlina Froid, etc. [incluidas en el CD Lenguas olvidadas (Laguna Negra, 2005)]. Por supuesto, este preceso creativo no fue lineal. Después del álbum Spirit underground que, salvo dos canciones, casi todo es instrumental, salió Metamorfosis, álbum ahora sí completamente instrumental y llamado así por el cambio de propuesta para poder explorar ambientes más experimentales, conjugado con temas instrumentales de discos anteriores. Después volvimos con temas cantados por el Doc con el álbum Es mi heroína [del cual existen dos versiones, una en 2005 (Laguna Negra) y otra en 2007 (Laguna Negra / Noise Kontrol), con un par de cortes más] con letras de historias de personajes marginados y muy bizarros. Posteriormente, se publicó el álbum, Un lugar tranquilo para vivir donde se narran historias de personajes reales, pero cubiertas en el anonimato por la narrativa del Doc. A partir de ahí, salvo los singles ‘La novia’, ‘Rosa la Manguera’ y ‘Godzilla’, decidimos enfocarnos a lo instrumental, a la musicalización de joyas del cine mudo, en especial del periodo expresionista alemán, además de otras corrientes y experimentar en arte sonoro con muy gratificantes resultados. Realmente la serie de producciones instrumentales comenzó con Ciudad futura, disco que traía material inédito y versiones instrumentales de Un lugar tranquilo para vivir”.
Dr. Fanatik se especializa poco a poco en poner música a filmes silentes y ello empezó cuando se produjo Axis ater, su primer largometraje experimental, estrenado en el X-Teresa Arte Actual. Esta obra se plasmó en disco tardíamente (2017) y es una obra cinemática, con ciertos toques de ambient, un trabajo destinado a ilustrar una película imaginaria, basta escuchar “El bosque” o “Museum” para percatarse de ello. Hay cortes muy breves (“Birtha day”, “Plasma lab”, “Elements”), un tono juguetón se despliega en “Danza cósmica”, momentos muy logrados (“Lunave”), toques de world music (“La limpia”), minimalismo (“Secretos”) y ecos pastorales en el cierre con “El edén”.
Luego de la experiencia con Axis ater, Carlos Jaurena, director del X-Teresa Arte Actual, les pidió musicalizaran Metropolis de Fritz Lang. “En ese momento -dice Lorenzo Lagrava-, vimos el gran potencial creativo que se puede tener al manejar una película como partitura”.
Entre 2005 y 2009, el grupo graba el ya mencionado Es mi heroína, Un lugar tranquilo para vivir (2007) y Ciudad futura (2009), para luego entrar en un largo silencio discográfico que se rompe en 2014 con la grabación de Mars, álbum nuevamente instrumental que, desde su inicio (“Quuantum leap”), traza una atmósfera misteriosa y pinta un paisaje desolado. El tono del disco es oscuro, un dark ambient en donde predominan las atmósferas y las texturas, sobre todo las texturas, aunque claro, en este tejido de “paisajes” sonoros, o mejor dicho de “pinturas”, de “cuadros” sonoros, hay algunos cortes más brillantes o destacados que otros, por ejemplo, el tema que da título al disco que, no obstante ser uno de los más extensos, se sostiene gracias a los cambios, algunos de ellos imperceptibles, que se dan en él y a la superposición de capas con las cuales fue construido.

Es música que demanda atención, no recomendable para actividades fuera de casa, aunque si estás habituado a estas expresiones sonoras, hasta parapente podrías hacer. Si Lovecraft hubiera imaginado sus Montañas de la locura en Marte, varios de estos cortes, verdaderos bosquejos de la desolación y la inmensidad, las habrían ilustrado perfectamente.
“Phobos” (el satélite más grande de Marte) cambia el sonido, se vuelve más electrónico, pierde misterio, pero todavía es enigmático, retrata un cambio de paisaje y en este viaje, “Maze”es otra etapa del mismo. A partir del último, los cortes restantes son una especie de Crónicas marcianas del Dr Fanatik, un retrato sonoro de diversas zonas del planeta rojo. Los tracks se vuelven más cortos, el tono oscuro remite. Ahora dejan de ser grandes murales para convertirse en viñetas donde impera lo desconocido, como los campos magnéticos e interferencias de “Structures”.
“Mars face” es como un escaneo de la superficie marciana, “Cydonia” es otra región de Marte poblada con fauna, mientras “Paradox” es un drone de ruido, noise ligero con cambios no siempre evidentes. En esa vena de loop industrial-ambient-noise está también “Atmospheres”, mientras “Epilogue” es un murmullo apagado, el eco de un ser vivo desconocido que se mueve en el subsuelo.
Al año siguiente, el grupo dedicó el siguiente álbum a una de las figuras de la literatura de horror: H. P. Lovecraft. El disco, titulado Lovecraft, posee un tono oscuro, denso por momentos y hay cortes repetitivos, minimalistas (“Miss Green”) y a veces irritantes. “Deep New York” y “Walking at night” son un par de temas cargados de misterio y tonos industriales aparecen en “Dark factory”, mientras “Ocean madness” posee un tono ominoso. Lovecraft cierra con la inquietante “One point beyond” que parece preguntarse ¿qué hay más allá?, y que a la manera del genio de Providence, una vez plantada la semilla del horror, deja todo en suspenso.



Comentarios