Fausto Palma: “Petra es un universo de posibilidades”
- David Cortés

- 2 feb
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David Cortés
Fotos: Cortesía Fausto Palma
Fausto Palma comenzó a tomar lecciones de guitarra en 1993 y seis años después grabó un primer disco con Asallam, su primera agrupación. La suerte de la placa no fue la mejor y aunque la banda grabó un disco más que aún permanece enlatado, la emigración fue la mejor opción. El guitarrista se convirtió en nómada y luego de visitar Europa, se trasladó a Oriente Medio: Siria, Egipto, Jordania, Líbano.

Finalmente llegó al Conservatorio de Rotterdam, Holanda, aunque hizo algunas escalas previas. Cuenta: “Antes de entrar al Conservatorio fui a Egipto, a estudiar un poco de laúd. Estuve seis meses en Líbano, tocando en bares; ya había ido a Petra, Siria, pero mi acercamiento a la música de Oriente fue algo muy orgánico. No había seguido un camino muy estricto en las instituciones, trazaba mi propio camino y fue inevitable encontrarme con cosas más progresivas, en vez de estar en el rock más estricto. Poco a poco mi manera de componer se hizo más libre y llegué a un lugar donde estaba estancado y de donde saqué inspiración para hacer más mi rollo fue con los árabes y en la India”.
De su paso por Nueva Delhi, además de su contacto con el sarangi, queda Ghazali (Cero Records, 2004). Nuevamente Palma al habla: “Ese fue mi primer disco. Lo grabé con músicos de India y es un álbum muy importante para mí, porque me dio la certeza de que sí podía hacerlo. En Asallam hay tabla, tamboura, como que empezaba la espinita allí, aunque con total ignorancia de lo que estaba haciendo”.

A su regreso a México, Palma fundó Petra. Allí comenzó una trayectoria que ha cumplido más de dos décadas y que inició discográficamente con Farah (2005), Zinat (GeR, 2007) y Dawn (Intolerancia, 2009). Hay, en esa tríada, la imagen de un periplo que va del misticismo oriental a la neurosis citadina e incorpora en su lenguaje la guitarra acústica -aunque la hace sonar como eléctrica-, voltea a la música de klezmer y a la turca y “cierra” con una entrega en donde, además de lo ya citado, se agrega sicodelia, krautrock, rock progresivo y ritmos latinos y africanos.
Fausto Palma mira un poco hacia atrás y recuerda: “Zinat es un álbum doble y en él estaba haciendo mi taller de lo aprendido en India, todavía no me hallaba. Farah trae puro laúd y sarangi en algunas piezas; en Zinat metí guitarra acústica, como con miedo para no ofender no sé a quién y la metí con distorsión y wah, como si fuera una eléctrica”.
No es sencillo mantener una banda unida y al mismo tiempo comienza una mutación en la música del grupo, éste se convierte en una entidad más salvaje, más rockera, inclinada a la fusión jazz rock. Los toques orientales aparecen intermitentemente cuando aparece Zikam, un proyecto alterno que lanza un único disco: Triamazikamno. Hay, también, una apertura hacia otros géneros y un fragmento de esto queda plasmado en Módulos (Nahk Records / El Convite, 2013), trabajo más denso, emparentado con el Rock en Oposición y la música contemporánea, la clase de obra que espera su justo reconocimiento por lo atrevido, aventurado y lo logrado de la misma.

La vida de Petra, como banda, no ha estado exenta de contratiempos. Hay un instante en el cual Palma decide ponerla a descansar y aprovecha para grabar algunos trabajos en solitario: Dreams, Strictly personal y Folk you. “Se trata de aventuras personales -dice-. Me gusta el folk y cantar, es una cosa más íntima y nadie de Petra estuvo involucrado. Son como álbumes solistas, pero el rollo con Petra es que me gustó la idea de sonar a una banda, pero nunca sucedió, compuse todas las rolas, conseguí todos los toquines y cuando tronó la primera vez, pensé en que me debía haber llamado Fausto Palma desde un principio y me hubiera quitado de broncas. Tenía la parte romántica de la banda, pero no pasó eso”.
En 2018, justo antes de grabar el álbum Gainauta, tres de los integrantes abandonan la nave nodriza y Petra queda reducido a trío. Es un álbum que, dice Palma, “captura a Petra en su momento más progresivo, con tintes del progre setentero, denso y en momentos oscuro, reflejando el momento por el cual la banda estaba pasando. En Gaianauta decidí expresarme con más instrumentos, meto la guitarra eléctrica por primera vez [y vaya forma de introducirla, escúchese “Thoughtful”, una descarga de bues sicodélico]; le entré más al progre, sin miedo, porque no tengo una disquera que me esté diciendo lo que debo hacer. Me gusta mucho la música de ese disco como piezas individuales, pero no me gustó mucho la mezcla y la masterización, es el único disco que no puedo oír a pesar de que son de mis rolas favoritas”.

Gaianauta marca el inicio de un Petra más rockero, menos teñido de los sonidos orientales -aunque nunca los abandona del todo-. Es una inclinación más progresiva, inclinada a la fusión y ello se reafirma en The golden dawn y todavía más en La conferencia de los pájaros en donde la tutela progresiva y la alquimia entre los sonidos orientales y el rock se mantiene.
Más que un vaivén, un péndulo o una veleta, los cambios significativos que se producen en el sonido de Petra, están relacionados con las músicas que le gustan a Fausto Palma. Dice: “Lo veo definitivamente como si estuviera en una mesa y tienes los elementos y decides qué usar. Cuando Petra toca en vivo, cuando toco el laúd, la banda toca un poco más suave, cuando agarro el sarangi, la banda se pone otra máscara, es como si fuéramos otro personaje, y con la eléctrica tiene otro carácter. Petra es como un actor, o mejor, una mesa de posibilidades de donde yo voy haciendo cosas diferentes”.

Otra faceta de Palma es su “banda” de tributos, ya sea a Cream o Jethro Tull, una actividad que disfruta de forma distinta: “Cuando toco con Petra es muy raro que se me quiera salir una lágrima, estoy emocionado, pero cosas de Jethro, Bob Dylan, me sacan la lágrima, tocan otra parte de mi persona que si no la hago se seca. No he logrado que Petra me de todo. En Petra hay piezas muy sencillas (“Solemne”) y otras muy bonitas que no son muy cerebrales, pero aún así, no tocan ese sentimiento… y no hay nostalgia, porque yo soy el que está haciendo lo de Petra. En cambio, sí la tengo con una rola de Jethro Tull, por ejemplo. Con Petra no me da tiempo de romantizar”.
Hay, en la discografía de Petra, una discontinuidad entre el momento de la grabación y la aparición, física o digital, de la placa. Collection of glasses, el más reciente álbum de la banda, se grabó antes de la pandemia, pero vio la luz a finales de 2025.
Después de 21 años de bregar en el camino como Petra, el guitarrista gusta menos de tocar en directo. Señala. “Para mí, la escena de los bares -yo la llamo el showroom-, es para que estemos allí. Tengo la energía y me gusta, pero poco a poco se ha ido transformando mi energía en que me gusta más componer. Lo que estoy componiendo ahora es muy progresivo, no hay nada de laúd o sarangi, es más minimal, hay algo de Soft Machine, Gong, Magma. El toquín me gusta, pero no sé cuánto tiempo lo estaré haciendo”.

El top four discográfico de Fausto Palma
De la amplia discografía que ha trazado el guitarrista, hay cuatro producciones que, hasta el momento, considera sus favoritas. Les damos un breve repaso:
The golden dawn

“Hay más groove y hasta cierto punto es minimal, con ambientes y momentos hipnóticos a lo largo del disco”. A la guitarra eléctrica, Palma añade el sonido del ud turco y el sarangi. El álbum está dividido en dos, un par de composiciones (“Zobeyda”, “Indian groove”) miran hacia el Oriente. En la primera, liderada en buena parte por el sax, encontramos ecos de Triamazikamno, mientras la segunda, escrita para el violín de 39 cuerdas (sarangi), es ligera, gozosa. “The golden dawn” y “Baraka” forman otro bloque. El tema que da título al álbum, salpicado con tintes de rock y sicodelia, es “una pieza que empieza con atmósfera de sintetizador y que va desenvolviéndose de una manera muy paciente y minimalista; es un trayecto, un viaje de búsqueda, de conocimiento y se siente épico y lleno de magia, mientras ‘Baraka’ también es minimal y el tema se desarrolla pacientemente”.
La conferencia de los pájaros

Es una grabación lanzada en 2019 donde la orientación progresiva y la alquimia entre los sonidos orientales y el rock se mantiene. Aquí hay cortes que sirven para el lucimiento de la batería (“La búsqueda”), otros reposados (“Amor (Ganem)”, “Impresionante”, “Pobreza” y “Frustración”) y aquellos en los que aflora ese pulso progresivo, potente y vertiginoso que se ha vuelto una marca distintiva de Petra (“Desprendimiento”, “Unidad de Dios”, “Conocimiento”). La conferencia de los pájaros es una verdadera obra de fusión, el retrato de una amalgama perfecta que, como resultado, entrega un nuevo rostro, un ente nuevo. Un favorito de quien esto escribe.
Years end

Es una obra en cuatro movimientos, uno de los trabajos más ambiciosos de Palma en donde sus lecturas del rock progresivo afloran. Editado en vynil, el primer movimiento abre de manera reposada, con una intro de la guitarra acústica. El todo se despliega sutilmetne en cuanto “habla” la batería, pero el tono sigue siendo sutil, lo que no impide despliegues virtuosos, primero del teclado y luego de la guitarra. El primer movimiento, delicado, suave, hermoso, raya en lo sublime; el segundo se dinamiza, pero no se pierde la sutileza. Hay mayor agresividad, la guitarra visita los páramos de la fusión y la sicodelia. El tercer tiempo combina el tono contemplativo del primero, con un poco del dinamismo del segundo, para recalar en ese despliegue suave y envolvente que se trazó al comienzo del disco. “Janpuri”, cierra el álbum con su atmósfera mística-misteriosa, realzada por un solo de teclado casi celestial, un remate ideal para finalizar.
Collection of glasses

“Siempre me gusta lo que hago en el momento, pero cuando lo grabé y ahora que salió [estuvo enlatado como cuatro años], desde que lo tocaba en vivo, sentía que le había pegado a algo muy chingón. Tiene una onda muy progresiva, muy Magma”. Álbum doble, por su duración, lanzado digitalmente hasta el momento, Collection of… es, por ahora, el mejor disco de Fausto Palma, una colección de temas en donde ha encontrado el balance entre la agresividad propia del rock, con ingredientes de otras latitudes y en donde el trabajo guitarrístico de Palma es sobresaliente (“amagonatekashawa (Shower song)”, “Mood yaman”). “Mechanic” parece entroncar con el tono suave, pero tiene una carga de misterio ominosa, que no “revienta”, pero sí se abrea una región oscura que preludia el arribo de luz (“A light in the dark”). “AlKamil (Beginning)” y “Celebration” fusionan rock con sonidos de Oriente Medio; la breve “Reflections” es contempativa y “Kara” va por un tenor similar. La banda trenza caliente groove en “Sturdt strut” y cierra espléndidamente con el tema que da título al álbum.
Petra se presenta el sábado 7 de febrero, a las 19:00 hrs, en Huerto Roma Verde, Jalapa 234, Col. Roma Sur.



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