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Todd Clouser w/ Alex Mercado and Jorge Servín, Cinema: Music for unmade film vol. II


 



David Cortés

 

¿Qué imágenes se tienen en mente cuando se compone una canción?, ¿se preguntará eso Todd Clouser cuando bosqueja las notas que darán vida, posteriormente, a esa música que ahora demanda ilustración? No lo sé, pero lo cierto es que sus composiciones son capaces de sugerir filminas, de llevarnos a crear historias propias, tal vez a partir de nuestros recuerdos y emociones, tal vez cimentados en otras obras del celuloide.

En 2017, el guitarrista invitó al pianista Alex Mercado a grabar una seie de composiciones basadas en filmes aún no rodados. Nació así Cinema: Music for unrealized film, obra de ecos muy discretos entre el público, pero de sublimes logros artísticos. Ocho años después, la dupla repite la reunión, pero esta vez invitan al baterista Jorge Servín, quien agregó sus partes al final, y el resultado es Cinema: Music for unmade film vol. II.

El álbum apertura con “Milán” que es un cuadro evocador, una contemplación sonora de una ciudad en un momento determinado del día, una mirada que se detiene en una plaza, con el sol a  punto de ocultarse y en donde las notas del piano, con la guitarra y la batería retraídas, acompañando, no interfieren en la visión, al contrario, la refuerzan sutilmente. Mediado el tema, es Clouser quien toma el liderazgo, pero esa voz que ahora se hace escuchar más, mantiene ese tono de evocación.

En “Hermanos Coen” la guitarra y la batería han tendido el camino sobre el cual caminan este par de hermanos que el piano retrata con un andar chispeante, saltarín en el inicio y que en instantes se apacigua, desvanece esa personalidad única, para recuperarla más adelante. Es uno de los tracks sobresalientes de este disco que se enlaza con un cuadro, llamémosle, costumbrista, que es “Michoacán” en donde la guitarra es un pincel que traza hermosas imágenes de brillante colorido. Es un paisaje paradísiaco, con una luz abundante y de una cadencia lenta, pausada, suave, una imagen única. Entre “Hermanos Coen” y este corte, simplemente no sé cuál elegir.

En “Bloody bloody tye dye”, no sé porqué, el piano de Alex Mercado, con un poco de rag time, me trasladó a un casino o un centro nocturno en donde el pianista ameniza la noche, mientras en una de las mesas de juego comienza a tejerse una tragedia, que la guitarra, de tardía aparición, refuerza.

“Nediyari” es enigmática. Imaginen una escena de noche, el interior de una casa; la iluminación es tenue, unas velas apenas iluminan el lugar y en una parte, lejana, unos músicos conversan, hablan de misterio, de cosas improbables, sin llegar a una conclusión y siempre rodeados de escepticismo.

“Unbreak the morning” es una balada, casi cuatro minutos en donde la guitarra lidera y es acompañada sutilmente por el piano y más sutilmente todavía por la batería, pero los tres bordan un cuadro muy hermoso, perlado de ensueño, de colores pastel y esperanza.

“Inmigrants” habla de una caminata con el sol en el ocaso y una larga cadena humana con el cansancio sobre la espalda, pero con la esperanza como último recurso.

“Don’t worry” es la canción de la esperanza, el tema que cierra el filme mientras se despliegan los créditos y que, a diferencia de los filmes donde este tema parece ser de relleno, aquí es otro de los buenos momentos de la placa.

Cinema: Music for unmade film vol. II es un trabajo polisémico, una obra abierta de múltiples lecturas, todas ellas pertinentes y que, además, en cada escucha pueden modificarse, convirtiendo al álbum en un verdadero caleidoscopio.

 

 

 

 

 

 

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