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FAS Trío, Yab yum (independiente, 2025)

David Cortés

 




Aunque no son pocos los ensambles de jazz existentes en nuestro país, tampoco abundan. Cualquiera sabe de la dificultad de mantener una agrupación, máxime si está dedicada a la improvisación libre o el free jazz. Hablar de producciones discográficas se convierte, entonces, en algo aún más complicado y aunque no se trata de una regla, nuestra realidad parece confirmarlo.

Una de esas agrupaciones es FAS Trío, integrado por Jorge Fernández (batería, ocarinas), Remi Álvarez (flautas y electrónicos) y David Sánchez (contrabajo), que acaba de lanzar hace poco Yab yum, disco preñado de una aura ritual, no sólo por el toque místico que impone Remi con las flautas; también porque David Sánchez y Jorge Fernández se adentran en ese mood, Fernández con un trabajo de texturas en su batería; Sánchez tocando con el arco el contrabajo. Así “Yab yum”, la composición que abre y da título al álbum, si bien se dinamiza a la mitad, es la puerta de acceso a una región mística y misteriosa. (Yab yum se refiere, según wikipedia, a la representación artística de una deidad masculina en unión sexual con su consorte femenina en el arte budista de la India, Nepal y Tíbet.)

El trío se formó entre 2006 y 2007 en el Taller de Jazz de la Facultad de Música de la UNAM que estaba bajo la dirección del saxofonista Remi Álvarez. “La idea -cuenta Jorge Fernández- de continuar el desarrollo de la música que estábamos desarrollando en el Taller de Jazz nos llevó a seguir explorando el lenguaje del free jazz y luego el de la improvisación libre, tanto tímbrica como rítmica y melódica. En un principio éramos seis o siete, pero los que nunca fallamos éramos David, Remi y yo”.

En Yab yum hay ecos tribales, milenarios; de qué otra forma podría describirse “Ancestros”, un corte que despide aires selváticos, imágenes de fauna salvaje, un golpeteo de la batería que parece una señal de alguna etnia escondida y al acecho, la flauta invocando el futuro, prediciéndolo; Fernández hace sonar su ocarina como si fuera el bramido-rugido de un animal.

El trío es muy certero al momento de proponer imágenes y “Joy / Alegría” se ilumina, está llena de luz desde el inicio, pero nunca pierde esa connotación ritual-simbólico-mágica que posee el álbum.

Cercano a cumplir dos décadas, la producción discográfica del trío es muy escasa, apenas tres producciones: Chimeco (2010), Contemplación (2018) y el reciente Yab yum (2025).

Hubo un tiempo, en el cual FAS Trío era una presencia constante sobre los escenarios, pero llegó la pandemia y entonces sus integrantes decidieron dedicarse a cultivar su desarrollo individual y eso propició que sus presentaciones se volvieran más esporádicas. Dice Fernández: “Siempre que hay algo que valga la pena, lo hacemos; pero también sabemos que nuestra música es para una minoría y en ocasiones las condiciones no son las óptimas para que la gente que gusta de lo que hacemos lo haga de la mejor manera”.

En “Transformation”, el trío, sin perder ese tono misterioso que imprime Álvarez con la flauta, practica un funk gozoso y teñido de un poco de grasa, aceitado, lascivo por instantes; mover los pies es necesario para sacudirselo de encima. Es un oasis porque en “Confusión” se regresa a la tónica inicial desplegada como si el objetivo del álbum fuera el  efectuar un homenaje sacro-mágico a una deidad imaginaria. La improvisación libre, una de las razones de ser del trío, se explaya en “Magical emanation”  y el cierre (“Espontaneidad”), se antoja el regreso al punto de partida luego del viaje emprendido y un encuentro entre una parte ancestral (flauta) con los destellos de la modernidad (contrabajo).

¿Cuántos años pasarán para tener una nueva producción de FAS Trío?

“Ahora dejamos que la vida y la música nos lleven a donde quieran y afortunadamente nos están llevando a seguir haciendo música. En lo personal espero que vayamos tocando cada vez más, por ahora poco a poco vamos coincidiendo de manera independiente en diferentes cosas y así seguimos haciendo música, ya sea Remi y yo, o David y Remi, o David y yo. No nos corre prisa alguna, David tiene un proyecto de música de cámara así como mucho trabajo como contrabajista de orquesta. Yo trabajo con Eduardo Piastro, también trabajo con cantantes de world músic, rock y pop así como en mis diferentes proyectos como líder de jazz contemporáneo”, concluye Fernández.


 

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