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Lorenzo Lagrava y la música de sanación

David Cortés

 

Lorenzo Lagrava es un multinstrumentista (“en el estudio tengo que entrarle a todo, hasta donde mis habilidades me lo permiten”) que en un momento de su carrera participó en una de las primeras formaciones de Sangre Azteka (1987-89). También, entre 1987-88, el Capitán Pijama y el Dr. Fanatik lo invitaron a colaborar en Groovie People and the Love Freak tocando sintetizadores, sin embargo, no quedó registro discográfico alguno.


Lorenzo Lagrava
Lorenzo Lagrava

Ha sido con Dr. Fanatik, con quien ha trazado la mayoría de su trabajo (“en 1994 decidimos el Doc -Arturo Fagoaga, qepd- y un servidor, usar solo Dr. Fanatik como nombre del grupo para que el público tuviera una mejor referencia de nuestras producciones y presentaciones”).

En 2005, él grabó Continentes perdidos (Luna Negra), una placa de filiación progresiva que, dadas sus hechuras, reclamaba una continuación. Sin embargo, esta no llegó. No obstante, el año pasado regresó a las andadas en solitario con un álbum digital: Conexión astral, placa que él inscribe en el “ambient, el post minimalismo y la música de sanación”.

Se trata de ocho temas instrumentales compuestos alrededor de diferentes tonos de solfeggio, entendidos éstos en su definición espiritual (terapéutica), como una “escala de tonos específicos que tienen propiedades curativas”.

Conexión astral abreva del ambient sí, pero también se acerca a las aguas de la new age. Es un trabajo perlado de cortes tranquilos, reposados, en su mayoría suaves y pensados para “sanar diferentes áreas de la mente”. Al respecto, señala Lagrava: “Se ha comprobado científicamente que las vibraciones generadas por ciertas tonalidades alteran estructuras a nivel molecular ya sea en materiales, fluidos y, por supuesto, en tejidos orgánicos. Sin embargo, no existe evidencia científica rigurosa ni estudios clínicos revisados por médicos que demuestren que las frecuencias solfeggio tengan la capacidad de curar enfermedades físicas, reparar el ADN o regenerar tejidos por sí mismas, aunque escuchar música o tonos agradables puede inducir a estados de relajación profunda, lo cual beneficia al sistema inmunológico indirectamente al reducir el estrés”.




Justo eso, relajación, es lo que suscitan cortes como “Flujo infinito” o “Despertar cuántico”, que se despliegan sedosamente y propician estados de calma y contemplación.

No es la primera vez que Lagrava se adentra en los territorios de la música de sanación. La investigación para lograr esto le ha tomado años, mismos que comenzaron cuando al lado de Arturo Fagoaga publicó varios álbumes de meditación activa; Conexión astral, en concreto, comenzó a gestarse a mediados de 2023 y se terminó luego de cuatro meses.

Sin embargo, reducir o pensar este disco a una función meramente terapéutica es despojarlo de su musicalidad intrínseca. El escucha puede navegar por las tranquilas aguas de temas como “Armonía universal” u “Océano celeste” y encontrar ecos de la electrónica de la vieja escuela, lienzos sonoros que remiten a las atmósferas y texturas de grupos como Popol Vuh, Harmonia o Cluster; puede disfrutar la música y al mismo tiempo obtener beneficios extras.

“Muchos terapeutas han comprobado mejorías a ciertos deterioros crónicos a través de sesiones por medio de estos tonos, pero siendo rigurosos en el sentido clínico, no se ha podido comprobar con certeza. Lo que sí puedo asegurar en mi propia experiencia, es que al escuchar estas frecuencias (solfeggios y tonos binaurales) nuestra mente entra en estados de paz y serenidad que ayudan a tener una mejor perspectiva en muchas situaciones, tanto físicas, mentales y emocionales”, concluye Lagrava.


 

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