Sesión Libre Trío y Jeff Henderson, Colores del óleo (iiii Records)
- David Cortés

- hace 20 horas
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David Cortés

Sesión Libre Trío (Adriana Camacho, contrabajo; Rodo Ocampo, batería; Ernesto Andriano, sax tenor) es una entidad sonora que, probablemente, no se ve en directo con la frecuencia deseada en el circuito de la impro de la CDMX y no obstante ello, al interior, han desarrollado una forma de comunicarse cuyo principal beneficiario es la música.
En este encuentro con Jeff Henderson (sax alto, harmónica) -segundo lanzamiento de iiii Records que documenta el diálogo artístico entre las comunidades de México y Aotearoa, Nueva Zelanda-, lo que tenemos es una conversación pulsante, energética, a veces “fragmentada” en dos unidades diferentes -los alientos y la sección rítmica-, otras expresada conjuntamente, pero lo cierto es que el set es una manifestación contundente que si bien tiene un comienzo cauto sus dos primeros minutos (“Verde viridian”), después se vuelve turbulento. Andriano en el sax tenor, Henderson en el alto, platican con fluidez, nunca se enzarzan en una lucha colosal, tienden sus líneas, esparcen sus argumentos. A veces el diálogo da pie a solos, algunos de ellos de excelente factura.
Cuando arribamos a “Rojo cadmio”, el track empieza por lo bajo y así se desarrollará durante doce minutos. Aquí los cuatro se ponen a hacer trazos, a pintar sobre una pared, cada uno a su ritmo, tranquilos, sin despliegues de fuerza y conforme se avanza, sin subir el tono, el todo gana cuerpo y cuando uno se percata han transcurrido los minutos e inadvertiblemente tenemos un gran fresco en donde predomina un tono pasional. Es uno de los mejores cortes del disco.
Ya se han señalado parte de las bondades de Andriano y Henderson, pero que eso no lleve a pesar que el talento de Camacho y Ocampo es menor; los dos forman una unidad muy sólida, con un entendimiento y una interacción soberbias y eso lo podemos percibir a lo largo de todo el disco. “Azul chiclamino” abre con un diálogo entre los saxofones de casi un minuto y luego recibe a la sección rítmica para un corte breve, de fuerza contenida, porque el géiser esperado se apaga pronto.
Los diálogos que sostienen ambos saxofonistas prosiguen en “Carmesí alizarín” y estos se manejan con mesura; en vez de llegar y “vomitar” salvajemente una andanada de sonidos, el tono general de Colores del óleo es un flujo constante de ideas, un intercambio de las mismas. Este corte es un ejemplo. Andriano tira una idea, Henderson responde, le agrega algo; Andriano añade lo suyo, mientras detrás, Camacho y Ocampo, despliegan su arte. Hay solos, pero estos también se tejen orgánicamente, en un volumen medio, sin llegar a la estridencia, como si antes de la sesión, hubiera existido el acuerdo de no transgredir un límite. Cuando se llega a momentos en los cuales es necesario dejar salir el vapor, esto se hace también con una cierta “medida” y luego de alguna muestra avasalladora de poder, se entra a un espacio en donde Camacho con su arco imprime gravedad (préstese atención a su solo) que es contestada por los tambores de Ocampo, quienes se manejan por ese acuerdo no escrito en el tratado Camacho-Ocampo. Es una pausa que sirve para apaciguar a los saxofones que regresan más tranquilos, renovados y con nuevo empuje para cerrar con todo el track.
“Negro marfil” es el último tema de Colores del óleo y lo comienza Rodo Ocampo con su batería que prepara el ingreso del grupo en pleno que después de haberse contenido un poco en el corte anterior, aquí dejan sentir en pleno su poderío. Es un cierre poderoso que pone un buen colofón a este encuentro en donde las musicalidades y las voluntades de cada uno de los participantes se expresaron a sus capacidades del momento.
El título del álbum es un homenaje al pintor Antonio Gritón (qepd) cuyo, “vivido uso del óleo -escribe Henderson- ofrece una adecuada metáfora para la música del interior. Invocar la paleta del pintor es articular lo que ocurre cuando improvisadores de este calibre coinciden sin una estructura predeterminada: cada pieza un registro distinto de color, cada una construida en tiempo real e irrepetible”.
Apunta para ser uno de los lanzamientos del 2026 en su género.



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