Improvisación libre. Apuntes de su génesis y desarrollo en la Ciudad de México (parte II)
- David Cortés

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David Cortés
Este texto forma parte de una investigación en proceso y apareció originalmente en Heterodoxias sonoras de México, volumen coordinado por Ricardo Cartas y David Cortés y editado por la BUAP en 2025. Dada su extensión se dividió en tres partes , aquí la segunda de ellas.
II
Jazzorca y El Engrane Amarillo
Los ochenta abren con el cese de actividad de Atrás del Cosmos y la primera mitad de la década está marcada por cierta sequía. En 1986 el saxofonista-pianista-compositor Germán Bringas formó Los sueños de la Tierra “grupo que durante un año ininterrumpido se presentó en El Hijo del Cuervo y que al desintegrarse contaba con cerca de 160 composiciones”.

Cinco años después Bringas debuta discográficamente con un cassette llamado Caminatas. El lanzamiento aparece en el sello independiente Jazzorca Records, fundado por él, y dos años después, el 20 de febrero de 1993, se abre Jazzorca, un espacio nacido de la necesidad “de que hubiera un foro donde pudiéramos presentar libremente las producciones que estaba generando. Cuando empezó eran aproximadamente siete cassettes, rápidamente muchos músicos de otros ámbitos se interesaron en participar”.[
Durante seis meses el espacio funciona como foro de conciertos, galería y cafetería; cierra sus puertas momentáneamente para reabrir el 14 de julio de 1994. Paulatinamente, la curaduría del lugar llama la atención. Por sus instalaciones pasan músicos, nacionales y extranjeros, cuyas ideas, sin importar el género, son de avanzada, radicales, cuestionan desde su quehacer la existencia de una industria que los ahoga y les impide crecer.
Jazzorca, el foro, es un espacio de libertad, pero todavía no la “catedral” de la escena de la improvisación en la CDMX. Será una suma de factores los que habrán de llevar el lugar en esa dirección.
En su origen, físicamente el lugar era más alargado que en la actualidad y albergó 18 exposiciones de pintura y escultura por una década, pero diez años después de su segunda inauguración, fue el cambio definitivo de orientación musical lo que llevó a la reducción del espacio y al llegar a su vigésimo aniversario adquirió su fisonomía actual.
Bringas dirige el lugar, lleva a cabo la programación y paralelamente prosigue su trayectoria musical.
1997 es un año crucial en su vida, viaja a Nueva York para presentar con Ariel Guzik El Espejo Plashmat y aprovecha para grabar Improvisaciones en N.Y., un álbum “muy en la vena de ECM todavía, incluso un track esta muy en la vena de John Surman, hay un corte como homenaje a él”.
Sin embargo, antes entra en contacto con la música de John Zorn: “… jamás lo había oído y me quedé como idiota. Empecé a informarme y oír, allí hay un cambio fuerte en mí. Al ir a Nueva York lo conozco, nos hacemos amigos, veo cómo trabaja y vienen cambios muy fuertes en Jazzorca, estas ideas de la improvisación-reacción. Me doy cuenta de que lo trabajábamos empíricamente, pero no había visto a los grandes maestros. Empiezo a notar esas diferencias, es muy distinto a otra improvisación, es un mundo aparte y me meto de cabeza en él”.
La improvisación libre en México en ese entonces es endémica. La frase “no había visto a los grandes maestros” señala una carencia importante: la necesidad del referentes, de confrontarse directamente y no solamente por la vía de los discos con quienes saben de ello. No porque lo hayan aprendido en las instituciones educativas, sino porque ha sido el tocar continuamente lo cual les ha permitido el desarrollo de un lenguaje propio que los ha convertido en referentes mundiales.
Un oasis en esa ausencia de referentes es la visita del trompetista Don Cherry a México quien arribó a nuestro país en 1977 a impartir un taller de música orgánica en el Teatro El Granero y dada la afluencia de público fue necesario mudarlo al Galeón, un teatro de mayor aforo. “Lo que nos dio Don Cherry fue la libertad, el ya no seguir amarrados a nada más”, señala Ana Ruiz. El saxofonista Remi Álvarez, quien fue uno de los asistentes a la serie de talleres en el Teatro el Galeón, apuntó en su muro de Facebook acerca de esa visita ya legendaria: “Los pioneros del así llamado free jazz, spiritual jazz, en México. Para mí fue un antes y un después. Mucho que agradecerle a Henry West y a Ana Ruiz por traer a Don Cherry”.

Otro momento importante de esas prácticas de la música en vivo se dio en septiembre de 1999, cuando el guitarrista Fred Frith y el baterista Chris Cutler, ambos ex integrantes de Henry Cow y para entonces improvisadores avezados, llegaron a México para ofrecer un par de conciertos en el Ex Teresa Arte Actual. La experiencia es significativa porque tocaron con músicos mexicanos y esto quedó asentado en el álbum doble Germán Bringas y El Engrane Amarillo (Smogless Records / Riesgo de Caminar en Riesgo).
No es el primer disco de improvisación libre en donde músicos mexicanos toquen de igual a igual con exponentes del extranjero, pero sus efectos serán otros dado el cambio de contexto.

Dice Bringas, a propósito de esa grabación: “Ese nombre [Riesgo de caminar en riesgo] lo usé para una serie de discos donde existiera un involucramiento de los músicos mexicanos con los extranjeros […] Hice esta línea en donde somos músicos extranjeros y nacionales, tocando al tú por tú, tocando cada quien su lenguaje y generando una cosa conjunta”.
El nuevo milenio traerá cambios significativos a esta naciente escena.




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