La saga de Zeuhl en México
- David Cortés

- 1 may 2025
- 6 Min. de lectura
Desde que mis recuerdos son conscientes y mi filia por el progresivo existe, a nuestro país han llegado prácticamente todas las vertientes y subvertientes del género. Algunas de ellas han encontrado eco en músicos quienes, contra toda corriente como es natural, se han puesto a explorarlas. El progresivo clásico, sinfónico, sin duda es la temática más apreciada entre ellos, pero eso no ha impedido hurgar en los cajones del RIO, el sonido Canterbury, el prog metal… aunque la escuela de Zeuhl ha sido una de las más abandonadas.
La saga de Zeuhl la construyeron los franceses de Magma a fines de la década de los sesenta y principios de los setenta y les corresponde a estos no solo haber edificado una de las narraciones de ficción más atractivas de la historia del rock, sino también el haber creado un sonido cuyos fundamentos quedaron perfectamente asentados en sus cinco primeros álbumes, siendo de ese grupo el más representativo el tercero: Mëkanïk Dëstruktïw Kömmandöh.
Decía líneas atrás que este sonido, a veces áspero, otras celestial, siempre complejo, ha tenido agrupaciones que han tomado algo de ellos como influencia y se ha plasmado en sus grabaciones o conciertos; sin embargo, no existía una filiación clara como la que se ha dado actualmente y plasmado básicamente en dos agrupaciones y sus proyectos periféricos: Rëlisp y Mekanik Komandoh.
El primero fue fundado por el baterista Demián Burgos quien, expresó a The Rocktologist, se considera un “alma inquieta, abierta a explorar el sonido y la música a través del conocimiento, así que es normal que me mantenga en constante evolución para alcanzar nuevos horizontes”.
Proveniente de Rostro del Sol, una agrupación progresiva-sicodélica más cercana a la escuela de Canterbury, Burgos llegó a la música de Magma por el algoritmo de YouTube y por recomendaciones de amigos. Eso fue hace siete años.
Cuenta en esa entrevista con Guillermo Urdapilleta: “La música te impacta cuando tiene que hacerlo: El primer álbum que escuché fue Magma live (1975) que odié al principio porque no entendía nada, jajaja. Sin embargo, fue ‘Mekanik Zain’ el tema que me volvió loco e hizo florecer mi amor por Zeuhl […] Por supuesto, como amante de la música que soy me llevó a descubrir la llamada zeuhl muzik. Así que me involucré y comencé a escuchar la discografía de Magma, así como el de algunas de las bandas más representativas de este género”.
Demián apareció en el debut epónimo de Rostro del Sol al comienzo de la década y luego de un breve silencio y una estancia con otra agrupación de corte punk ya extinta, fundó Rëlisp, acrónimo de REnacer, LIberación y SPiritual y que tiene como base, además, un poema: “Entregamos nuestras vidas a las estrellas, al movimiento constante, a la muerte, y en pedernal sacrificial, a Zeuhl Muzik”.

Integrado por el propio Burgos a la batería y voz; Carlos Greco en saxos y voz; Mario Sánchez, guitarra, voz; Jesús Fierro, viola; Jorge Zenteno, piano; y como invitados Patrick Gauthier (ex Magma, ex Weidorje), piano; Corine Herrera, voz , y Alonso Herrera, bajo; el grupo puso a circular el EP Aktïw 1 (Noizu!, hubo edición en casete) en 2023.
De esa integración, dice Burgos a The Rocktologist: “El primero en unirse fue Greco, quien me agregó a Facebook sólo porque llevaba una camiseta de Magma en mi foto de perfil (jajaja), ahora es mi cómplice, mi mano derecha y uno de mis mejores amigos. Luego está Jorge, el pianista, a quien conocí hace tiempo, pero de alguna manera sabía que tenía mucho potencial para un proyecto ambicioso como Rëlisp. Luego se unieron Alonso y Mario, que venían de mi anterior banda y, por último, pero no menos importante, estaba Jesús a quien conocí en una fiesta mientras tocaba con su proyecto paralelo, el Culto del Ojo Rojo”.
Formado por tres cortes (poco más de 20 minutos), Aktïw1 es un muy buen debut y funciona como una declaración de principios que explora el sonido más reposado y melódico de la escuela de zeuhl. Aunque su inicio es potente y fuerte (“Arrakis”) y sirve para poner en la mesa los elementos a explorar, una base rítmica sólida y una conjunción de voces, pronto la composición adquiere un tono cálido, espiritual, placentero, invitador a relajarse, aunque hay, desde el comienzo, sonidos raros, voces, gruñidos, una amenaza inquietante que irrumpirá brutal y frenéticamente a partir del minuto cuatro y cambiará la orientación de la composición.

Ese tono espiritual, celestial, regresa en “Sündia (rest in peace in silence)” en donde viola y piano tejen una suave alfombra sobre la que luego aparece la voz de Corine Herrera para después encaminar el track a una veta más inclinada al jazz fusión en donde el invitado Patrick Gauthier será vital al aportar más dinámica y mayor empuje, para luego conjuntar esas partes en la recta final.
“Zenösyne” cierra el EP, como en el corte anterior tiene un arranque lento, suave, otra vez con esa aura de espiritualidad que flota a su alrededor y en donde la voz de Herrera juega un detalle importante. En la guitarra, en el fondo, sin perturbar la voz, Mario Sánchez hace un trabajo sutil, ideal para que piano y la sección rítmica acompañen a la voz; la tensión e intensidad se incrementan, la velocidad también.
El mismo día, en el mismo estudio donde se grabó el debut de Rëlisp, otra agrupación con la sangre caliente por la música de Magma, Mekanik Komandoh, pero “con diferentes energías”, grabó su álbum debut: Kobïan krust (Xochimeh, 2024).
Integrado por Carlos Greco (sax alto, voces), Toto Merino (bajo, voces) y Luis del Valle (batería), el trío señaló, a manera de principios, lo siguiente en el bandcamp de Xochimeh: “Este es el álbum debut de una de las bandas nacionales de la escena underground de Kobaïa, Mekanik Komandoh (clara referencia a ya saben quién), el cual fue grabado en una sola exhibición y sin premeditación -estos muchachos saben a lo que van-. Zeuhl oscuro y sucio, digno de las cloacas extraterrestres”.
El álbum abre con “¡Oh komandoh!”, un homenaje-referencia a Magma y, en concreto, a la ya citada tercera placa de su discografía. Es el corte que más se apega al estilo y espíritu de los franceses, sin llegar a la imitación flagrante porque cuando comienza a sonar “SNC o cerebros en una cubeta” nos enfrentamos a la improvisación libre. Probablemente, porque no es del todo claro, Magma está a partir de allí como una presencia definitiva, pero que no llega a imponerse en su totalidad.

A partir de ese momento la bestia muestra una cara diferente, dominada por los homenajes, el primero muy explícito a un saxofonista fundamental (“Cadete espacial Ornette”), con ciertas influencias folk pero en donde los tres instrumentistas se prodigan intensamente; y el otro a Peter Brötzmann (“Blasturbation”), tal vez el corte más libre, más “aguerrido”, cercano a una de las múltiples vetas del metal extremo y del punk en donde la voz, más en un plan de instrumento, aparece presagiando la irrupción del sax que se mueve sin contratiempo en medio de esa base rítmica emparentada con el punk rock.
“Blasturbation” es un ejemplo de la cohesión desarrollada por el grupo, pero al mismo tiempo deja ver una cara que solo aparece en vivo porque en directo la banda muestra momentos en donde esa unión se fragmenta, para luego rencontrarse. Cuando los tres elementos de la banda logran la fusión y actúan como una unidad fuerte, su música irradia un carácter único, aunque el reto, en directo, es cómo mantener esa expresividad durante toda la noche, algo que sin duda lograrán con un poco más de trabajo sobre el escenario.
Mientras, queda como primer paso y pronto a superar, Kobïan krust, una piedra más en esta naciente escena de la escuela de Zeuhl en México.

Recientemente, Demián Burgos lanzó “Tlauelilok” (vocablo náhuatl cuyo significado es loco, maldad, perverso), un sencillo en donde se hace acompañar por Jorge Trejo (bajo), Carlos Greco (sax soprano), David Sánchez (guitarra), Jesús Fierro (viola) y Jorge Zenteno (piano y piano eléctrico) en donde el inicio es rápido, acelerado y vigoroso. Cierto, la presencia de zeuhl está allí, mezclada con algo de Rock en Oposición y toques de jazz fusión que lejanamente recuerdan a la Mahavishnu Orchestra. En su parte media, aparece la viola y el piano eléctrico para imprimir un tono muy pausado, romántico y un poco oscuro al mismo tiempo, de tonos más clásicos, cual si se tratara de un capricho que después de cerca de un minuto, recupera la energía rockera del principio y sigue así hasta su conclusión y en donde, dice su creador: “Cada sección nos transporta por sensaciones efímeras y surrealistas de locura (la locura propia del compositor)”.
Nada más acertado, sobre todo cuando el mundo de los cuerdos ha probado ser ineficaz y hostil para una gran mayoría.
“Tlauelilok” es la punta de lanza de un álbum y promete, como también promete la aparición de un segundo EP de Rëlisp el cual verá la luz antes de que este 2025 finalice.



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