top of page

Olga Marulanda / Ricardo Arias, Hexagrama (Viajero Inmóvil Ex]p[erimental, 2026)

David Cortés

 



¿Qué es la música contemporánea?, ¿cómo encararla, disfrutarla más bien? Eso me pregunto cuando comienza a sonar “Predominancia de lo pequeño”, el tema que abre Hexagrama, una reciente colaboración entre la oboísta Olga Marulanda y el experimentalista, artista sonoro y docente Ricardo Arias. “Predominancia…” es una colección de sonidos extraños, nada musicales, el oboe de Marulanda produce un agudo chillido, no molesto, pero disonante; la batería global (balloon kit) de Arias, crea un sonido similar a algo que se raspa, frota.

Marulanda y Arias son colombianos. Ella radica en Basilea, Suiza, y ha centrado su trabajo, dice la información de bandcamp, “en la interpretación histórica con instrumentos de época, desde el barroco hasta el romanticismo […] y en la experimentación instrumental y sonora contemporánea”, trabajo que como experimentalista desarrolla en la Unorthodox Jukebox Orchestra y en la Insub Meta Orchestra. Arias, por su parte, es artista sonoro, docente e investigador cuyo trabajo se ha “centrado en la improvisación con fuentes de sonido no convencionales tanto acústicas como electrónicas”.

Cuando ambos se encuentran, “conjuran sonidos insospechados, imprevistos, sorprendentes, satisfactorios, algunos bonitos, otros no tanto”. Ahora suena “Felicidad”, un corte en donde el oboe dialoga con la batería global y efectivamente, algo de lo que se escucha podrá no ser bonito -y tampoco es su intención- pero sí que es estimulante, como lo es tratar de entender cómo se produce esa especie de chirrido que parece generado por un globo y después suena como si estuvieran moviendo algo, mientras el oboe produce una gama de sonidos insospechados que aparentemente no tienen nada que ver con su naturaleza. Pero de eso se trata, en parte, esta música, de romper el sonido diseñado para el instrumento, hurgar otras maneras de tocarlo y extraerle aquello que otros no pensarían posible.

“Despojándose” es un tema en donde Marulanda interpreta el oboe de una manera más tradicional y le extrae bellos sonidos, que contrastan con el golpeteo, a veces amorfo, a veces caótico, de la batería global de Arias.

En ese proceso, uno llega a un corte como “Beneficioso sí correcto” y trata de encontrar la música; sin embargo, cuando este corte se liga con “Observando” y otra vez el oboe crea una especie de chirrido y la batería global suena a todo menos a una percusión clásica, el sentido se trastoca y sí, aquí se abren nuevas avenidas, caminos que incluso para quienes los están ejecutando son nuevos. En ese sentido, la aventura propuesta por Hexagrama es la del descubrimiento y eso demanda-exige apertura, saber que aquí no habrá nada tarareable, nada recordable de inmediato. Tal vez el comienzo de “Adorno” tenga algo semejante a un beat, aunque para ello hay que ponerle mucha imaginación. En realidad, cada corte de Hexagrama propicia preguntas y múltiples respuestas, lo cierto es que, como señala “La flexibilidad es esencial”, adentrarse en estos sonidos requiere de apertura y disponibilidad.

Cada sonido producido por Marulanda y Arias, propicia la imaginación, te lleva a pensar no sólo qué lo hace, sino cómo lo hacen. En ese sentido, conservan algo que me hace amar a la música: misterio. Y con el misterio llega otro condimento importante: imaginación.

Tal vez esta música no fue creada para eso, aunque ¿para qué fue creada? Lo cierto es que su impredecibilidad y sorpresa, de las que habla Arias, le dan un extra.

Ideal para oídos deseosos de aventuras.

 

 

 


 

Comentarios


Suscríbete a Nuestro Newsletter

  • Instagram
  • Facebook
bottom of page