Pulp, IA e imperfecciones humanas
- David Cortés

- hace 22 minutos
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David Cortés
I
Mon y yo llegamos al cine. Es una sala a la que he acudido con regularidad los últimos diez años o más de mi vida, pero al llegar a la taquilla no hay nadie. Una chica atiende e indica a los escasos asistentes cómo usar las máquinas para la compra de boletos.
Le pregunto, porque en verdad me preocupa, qué sucederá con esa gente que antes lo atendía a uno, si fueron despedidos o qué show. “Fueron reubicados a otras áreas”, me contesta. Prosigo con la compra y vuelvo a preguntar si es cierto que no fueron despedidos. Mon me mira con ojos inquisitivos. Si fueron reubicados a otras áreas, me pregunto, qué pasó con la gente que trabajaba allí… pero no insisto.
Al llegar a la dulcería, Mon dice: Pronto te van a atender aquí unos robots…
La imagen es perturbadora.

II
Vamos rumbo al Palacio de los Deportes y Gus y yo hablamos de cómo la música construida con IA gana terreno. Lo peor, coincidimos, es que para las nuevas generaciones esto parece -repito, parece- algo natural.
En el estéreo del auto suena Van Morrison y cierto, la tecnología ha ayudado no sólo a difundir la música que nos gusta, también la ha llevado al estado en el que se encuentra. Sin ella, sin su AYUDA, el rock no sería el mismo.
Nada como ver y escuchar a humanos sobre un escenario, con sus errores e imperfecciones incluidos.
III
Pulp está de regreso en México. Hace 14 años, comenta Jarvis Cocker, estuvieron en este mismo foro. Hoy regresan luego de prolongado silencio y lo hacen con More, un disco bien balanceado. Como si Cocker hubiera dicho: Los hice esperar, pero ha valido la pena.

Efectivamente, More va más allá de ser un ejercicio cumplidor y tampoco es un gesto nostálgico. Esta noche, los oriundos de Sheffield, armados con buenas canciones, nos recuerdan por qué dejaron fuerte impronta en los noventa; pero más importante aún, vienen a decirnos, a reafirmar, como lo han hecho otros de sus colegas, que el rock olerá un poco chistoso, pero no ha perdido estamina, ni calidad, ni elegancia… y no me refiero al porte de Jarvis que, como sabemos, es el de un distinguido profesor universitario.
La elegancia de Pulp es de otra índole, de un pop fino, melódico, capaz de combinar fuerza con pasajes más sutiles, aunque en el cambio se pierdan algunos detalles (el violín tocado con las cuerdas, el bombo sinfónico, de tamaño monumental, pero opacado por el conjunto) que, tal vez en disco sean significativos, pero no en directo. Claro, es el tipo de “imperfección” que uno acepta sin reticencias porque es humano.

El set list, obvio, combina temas de su álbum más reciente con clásicos: “Disco 2000”, “This is hardcore”, “Bad cover version”, “Do you remember the first time?”, “Babies”. Jarvis es un encanto, sabe cómo hacer que la gente lo adore. Esta noche, se toma el tiempo para leer un texto en español. Sí, imperfecto, con errores, pero cálido, esa calidez que solo puede generar quien está agradecido con la vida y, esta noche, con los asistentes. (Un holograma, ¿respondería igual al fervor de sus fanáticos?, ¿los gritos, las exclamaciones de amor, cariño, las sentiría igual?) Porque en la gira Here Comes More, el Palacio de los Deportes es el foro con mayor capacidad en el cual se ha presentado la banda, así que cuando en las pantallas aparece la leyenda “Hagan ruido”, la respuesta es un estruendo, estruendo registrado en una grabación que, esperamos, vea la luz lo más pronto posible
Es una noche casi perfecta a pesar de sus “errores” (las pantallas que se congelan al inicio, cierta saturación del audio en algunas partes) y la hecatombe se torna más intensa cuando suena “Common people”. A cualquiera se le diluye la modorra con esta rola y sí, tal vez la IA podrá componer una canción más perfecta, pero no una que nos habla como lo hace esta, cargada de irónica belleza: “You’ll never live like common people / You’ll never do what ever common people do / Never fail like the common people / You’ll never watch your life slide out of view”.

¿Así o más inglés? Y mientras canto, por mi mente pasan imágenes de The Kinks, Small Faces, Peter Hamill, Marc Almond y otros más, grupos y solistas que marcaron la pauta a Pulp. Puros humanos, personas imperfectas cantándole a otros igual o más imperfectos, pero que sienten que detrás de Cocker y compañía está el nervio, la médula, aquello que le da calor a lo que otros quieren hacernos creer como similar.
La noche con Pulp fue de gozo total, casi perfecta: 2 horas 40 minutos, el concierto más largo hasta ahora en su historia, todo por los deseos de Cocker de romper su propio récord.
¿Casi perfecta? Sí, ese casi, hizo de esta noche con Pulp algo irrepetible, único.
Todo por culpa de los humanos.

![Olga Marulanda / Ricardo Arias, Hexagrama (Viajero Inmóvil Ex]p[erimental, 2026)](https://static.wixstatic.com/media/40afc4_7783969660b24a6caa7ef6debc6cf7fd~mv2.jpg/v1/fill/w_368,h_368,al_c,q_80,enc_avif,quality_auto/40afc4_7783969660b24a6caa7ef6debc6cf7fd~mv2.jpg)

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