Schlager, Tlaixpanemi (T Vox Recordings / Ignoto Records / Grabaxiones Alicia /gErx Public, 2026)
David Cortés

Tercer disco de este trio integrado por José Álvarez, susurros, conjuros, plegarias, piezo, kaoss pad 3 y vocoder; Gabriel López, sintetizador, caja de ritmos 808 y secuencias; y Julián Pérez , casiotone Mt-68, ringmodulator, tank drum, voces, flauta de carrizo, chirimía, ritmos en sampler sp-404 y coyoleras.
El álbum reúne dos cortes registrados en vivo y ambos con una calidad diferente, pero en ellos tres oficiantes de la oscuridad se ponen a tejer una atmósfera turbia, cuya densidad irá en aumento.
En “Tonatiuh qualo”, grabado el 04 de abril de 2026, el inicio nos remite de inmediato a los sonidos teutones pergeñados por el krautrock, una mezcla entre Neü y Kraftwerk, la melodía de los primeros, el entramado rítmico de los segundos y la voz, o algo que suena a una voz, como puente de unión entre ambos mundos.
Los arpegios se desgranan a partir del minuto 3 y nos encontramos inmersos en una atmósfera sintética, de tinte espacial, en donde el único anclaje a la tierra es la voz de Älvarez. Gabriel borda unas líneas melódicas muy atractivas, deliciosas, sobre ese ritmo imperturbable, casi morotik. Es como si el grupo hubiera abierto una puerta para ingresar al pasado y pisar los territorios de un Cluster, pero actualizado, en versión 3.0.
No importa que la voz de Álvarez busque romper el embeleso, el tono que para entonces, más del minuto 10, ya es de una hermosa irrealidad: entre López y Pérez han puesto a flotar el universo, han abierto una compuerta a una realidad alterna y en ella Schlager extiende el tiempo, crea un universo flexible y acogedor, en donde ocasionalmente hay sonidos que lo atraviesan, como si fueran manchas del paisaje que se ven cuando se viaja en un tren a gran velocidad. Sí, el tiempo se ha roto, porque hace más de diez minutos que Schalger nos ha transportado allí y de pronto crean una pausa , un descenso que recuperará ímpetu al acercarse al minuto 25, pero ahora es la voz de un alínígena la que conduce la embarcación para llevarla al fin del corte, no sin antes pasar por un hermoso pasaje en donde Julián hace sonar el tankdrum y lidera el todo y aunque llegan otros sonidos, el tank drum permanece en una hermosa alianza de lo autóctono y lo tribal, con lo posmoderno o espacial.
“Meztli Qualo”, el segundo corte, se grabó en abril de 2026 en el Multiforo Alicia y tiene a López y Pérez, creando un tapiz sonoro sobre el cual los farfulleos y susurros indescifrables, pero siempre enigmáticos de Álvarez, comienzan a hipnotizar y alcanzan un primer climax luego del minuto ocho cuando los tres coinciden en la creación de un pasaje repetitivo, mántrico, luego del cual Gabriel López desplaza su guitarra a terrenos más melódicos y que alcanza un primer climax al acercarse al minuto 11, para luego derivar a un espacio-espejo en donde Julián López y su arsenal de percusiones, crea ecos tribales y ancestrales con reminiscencias prehispánicas y que funcionan como un pasaje al inframundo -en realidad la puerta se abrió minutos antes-, un acompañamiento ideal a la voz poco ortodoxa de José Alvarez que ahora parece surgida del mismísmo centro de la tierra. Tremendo corte grabado con un celular y cuyo audio se encargó de restaurar Gabriel López para nuestro beneplácito.




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